Esperanza
Esperé en vano a la puerta de tu casa.
En vano esperan las hombres.
Todos esperamos la primavera.
¡Oh los últimos peldaños del suelo!
Bajarlos es sentirse sin oxígeno.
Estos son los caminos que llevan a la muerte.
¿Habéis sentido frío? Tocadme.
Sin embargo hay otro sol alumbrando,
calentando el mundo.
A la espalda escueta de mi canto
está la primavera.
Yo miro al sol frente a frente,
yo cagada de cadáveres.
El otoño no está muy lejos, la sangre busca sus caminos
por las raízes de sus muertos.
Pero yo insisto en creer que llegará
a mi corazón la primavera,
y entonces no me pesarán tantos cadáveres
y el mundo no será el mismo.